PALEOZOICO

La sedimentación paleozoica venezolana de edad bien definida se concentra en Tres zonas distintas: las vertientes septentrionales del Cratón de Guayana, Los Andes venezolanos y la Sierra de Perijá. Se encuentran indicaciones menos precisas de posible edad paleozoica en los macizos metamórficos centrales que afloran en la región de Caracas - Los Teques (Complejo de SEBASTOPOL) y en el Estado Cojedes (Complejo ígneo-matmórfico de EL TINACO).

Los resultados de la exploración geofísica y de algunos taladros perforados en el borde meridional de las cuencas de los llanos indican una suave inclinación hacia el norte del borde de Guayana, consecuencia de la erosión y peneplanación subsiguientes a la orogénesis final del Precámbrico (± 650 millones de años). La

profunda discordancia y el carácter continental de los sedimentos cretácicos suprayacentes permiten suprimir que este borde cratónico estuvo emergente muy al norte de su posición actual, de tal forma que, con las reservas naturales, puede postularse que las rocas precámbricas de la Formación BELLA VISTA expuestas en el Macizo de Colorado estuvieron integradas a esta masa crátonica.

Los sedimentos paleozoicos más antiguos conocidos hasta la fecha corresponden al Cámbrico-Ordovícico y consisten de filitas carbonáceas fosilíferas, metalimolitas e intervalos menores de cuarcitas de grano fino (Formación MIRELES), metamorfizadas a las facies de la zeolita-pumpellyita. En el flanco norte del Macizo de Colorado afloran sedimentos de edad Caradociense (Formación CAPARO "sensu stricto" - GONZÁLEZ DE JUANA, 1951*), que pese a carecer del bajo metamorfismo de la Formación Mireles, presentan características litológicas muy similares. En ambas unidades las faunas diagnósticas indican ambientes litorales poco profundos. La similitud de litologías indica la persistencia de un ambiente costanero-litoral, a través de líneas de tiempo Cámbrico Superior/Ordovícico Medio, en una plataforma marina situada en el borde septentrional del Cratón de Guayana. Debe admitirse, sin embargo, que la ausencia de información sobre el contacto inferior de ambas formaciones y la gran distancia que separa a las dos únicas áreas de afloramientos conocidas permite postular, por otro lado, que estas dos unidades fueron depositadas en cuencas separadas de características similares.

En la región de El Baúl, la sedimentación subsiguiente está representada por una unidad con mayores porcentajes de areniscas de grano fino (Formación CERRAJON) y por otra unidad suprayacente, en la cual el grano se hace más grueso y llega a constituir verdaderos metaconglomerados (Formación CAÑAOTE). Desafortunadamente, la ausencia de fósiles y otros elementos índices de edad no ha permitido la reconstrucción más precisa de la sucesión de eventos durante el Paleozoico en esta región.

En el flanco barinés de Los Andes, la Formación CAPARO infrayace a sedimentos silúricos (Formación EL HORNO). La ausencia de faunas diagnósticas del Ordovícico Superior, junto con la presencia de conglomerados a varios niveles de la Formación El Horno, indujeron a SHAGAM (1968) a postular un hiatus importante entre ambas unidades.

La historia geológica durante el Silúrico es mal conocida y parece ser muy compleja. En varias de las secciones estudiadas afloran espesores de rocas que contienen ricas faunas de edad Wenlock/Ludlow, sobre rocas con índices del Llandovery Inferior. A base de la presencia de fósiles del Llandovery Superior en bloques de caliza arenosa embebidos en intervalos de lutitas de edad Wenlock/Ludlow, SHAGAM (1968) postula la presencia de dos nuevos hiatus (?) en la secuencia silúrica. Parece posible que estas complicaciones representen únicamente movimientos verticales recurrentes en las fallas marginales del horst de Colorado.

Hacia el este de estas localidades, aunque todavía en el dominio del flanco meridional andino, afloran filitas grafitosas azuladas a gris verdoso o negro y cuarcitas grises metamorfizadas a la facies del esquisto verde, en dos bloques fallados (Formación CERRO AZUL). Hasta la fecha no se han encontrado fósiles, pero la edad radiométrica del granito de Cerro Azul (400 ± 7 m.a.), aparentemente intrusivo en esta formación, indica para los sedimentos una edad pre-Devónico, probablemente correlativa de alguna de las unidades del Paleozoico Inferior expuestas en la región del río Caparo.

En el flanco septentrional de Los Andes se desconocen hasta la fecha sedimentos del Paleozoico Inferior cuya edad haya sido determinada por métodos ortodoxos. Sin embargo, estudios posteriores a la fecha fijada como límite a la presente publicación (1968) parece indicar la posible presencia de rocas de esta edad, con un grado de metamorfismo mayor que en el flanco sur.

Ya se ha indicado que las faunas mejores y más prolíficas de la Formación EL HORNO indican una edad Wenlock/Ludlow. Algunas formas corresponden al Silúrico Superior, pero en ningún caso puede postularse una edad devónica.

L siguiente unidad estratigráfica contentiva de faunas diagnósticas que aparece en la columna andina es la Formación MUCUCHACHI, para la cual las mejores determinaciones faunales, efectuadas tanto en el sur (quebrada Carrizal) como en el norte (quebrada Mocojó), indican una edad Pennsylvaniano, con ausencia total del Devónico y del Mississippiano. Estas circunstancias han inducido a algunos autores (COMPAÑÍA SHELL DE VENEZUELA y CREOLE PETROLEUM CORPORATION, 1964) a considerar dos posibilidades diferentes. En la primera se toma en cuenta que las faunas pennsylvanianas de Mucuchachí proceden de la parte superior de la formación y se presentan únicamente en las zonas donde el metamorfismo es más bajo, por lo cual no puede descartarse la hipótesis de que los sedimentos inferiores de la Formación Mucuchachí sean equivalentes en tiempo, con facies ligeramente diferente, de los sedimentos de las formaciones CAPARO y EL HORNO. En base a esta hipótesis, ARNOLD (1966) postuló un primer ciclo paleozoico (Ordovícico-Carbonífero), durante el cual la erosión de los bordes de cuenca, intermitentemente levantados fue rellenando un surco central con sedimentos espesos monótonos, pobremente fosilíferos y levemente metamorfizados (Formación MUCUCHACHI), mientras que en los bordes, especialmente en el borde sur, la sedimentación se caracterizó por limolitas, areniscas y conglomerados alternantes, con abundantes faunas (formaciones CAPARO y EL HORNO). Este autor postuló levantamientos transcurrentes e inclinación de los bordes de la cuenca, especialmente en el borde meridional, a varios niveles estratigráficos y atribuyó a movimientos tardíos de esta clase la remoción de todas las rocas post-silúricas del flanco sur. Los detritos resultantes vinieron a rellenar la parte central de la cuenca de Mucuchachí. El mismo autor postuló un segundo ciclo paleozoico (Pennsylvaniano-Pérmico), representado por las formaciones SABANETA y PALMARITO. Este pudo haberse iniciado por el levantamiento abrupto de los bordes de la cuenca del Paleozoico Inferior, con la sedimentación continental (Formación SABANETA) en ambos flancos. La erosión y remoción progresiva de los bordes elevados fijaron las condiciones para la sedimentación marina subsiguiente (Formación PALMARITO), que inclusive podría representar un cambio lateral de facies de la Formación SABANETA en los ambientes más profundos del centro de la cuenca.

De acuerdo con la segunda hipótesis, favorecida por W. R. SMITH (fide COMPAÑIA SHELL DE VENEZUELA y CREOLE PETROLEUM CORPORATION, 1964), el ciclo del Paleozoico Inferior está representado únicamente por la sedimentación ordovícico-silúrica de la región de Caparo (formaciones CAPARO y EL HORNO) y por la Formación MIRELES DE LA REGIÓN DE El Baúl, mientras que el ciclo del Paleozoico joven (Pennsylvaniano-Pérmico) está representado por las formaciones MUCUCHACHI, SABANETA y PALMARITO. Los autores más modernos (SHAGAM, 1968; MARTÍN BELLIZZIA, 1968) se inclinan por esta hipótesis y consideran que el largo hiatus correspondientes al Devónico-Mississipiano refleja el paroxismo de la Orogénesis del Silúrico (400 ± 15 millones de años), evidenciado por los emplazamientos de los granitos de la franja sur: RIO CAMBUR (460 ± 15 m.a. (K/Ar); CERRO AZUL (400 ± 7 m.a. (K/Ar); ALTAMIRA: 380 ± 20 m.a. (K/Ar), etc). Los estudios más recientes indican que durante este segundo ciclo los canales profundos se rellenaron de sedimentos finos, que al metamorfizarse ligeramente en época posterior, vendrían a caracterizar a la Formación Mucuchachí y sus equivalentes en el río Momboy. En los bordes de los canales se originaron los sedimentos de influencia continental (Formación SABANETA), que de esta forma aparece localmente interdigitada con, y localmente suprayacente a la Formación Mucuchachí. De modo más local, en algunas escarpas de falla se produjeron fanglomerados brechoides ("facies MERIDA" de la Formación Sabaneta).

A medida que los canales quedaron rellenos, fueron invadidos por aguas marinas poco profundas, pero cuya extensión lateral rebasó frecuentemente a los altos pre-existentes. En estos ambientes marinos se depositó la Formación PALMARITO, que es la más joven del ciclo Paleozoico. El final del Paleozoico está determinado por la Orogénesis del Paleozoico Superior (Permo-Triásico: 270 - 190 millones de años), caracterizada por extenso plutonismo ácido (granitos de la franja norte: EL CARMEN/MUCUCHIES (PIÑANGO): 215 ± 15 m.a. (Rb/Sr); TOVAR: 285 ± 15 m.a. (Rb/Sr); VALERA: 263 ± 30 m.a. (Rb/Sr), etc.) y por la emergencia general de la región andina.

La historia geológica del Paleozoico en la Sierra de Perijá presenta interrogantes aún más graves que en Los Andes venezolanos. En primer lugar, el substratum metamórfico conocido informalmente como "Serie" PERIJÁ ha sido atribuido por algunos autores (LIDDLE et al. 1943, etc.) al Precámbrico sin diferenciar, mientras que otros (principalmente en Colombia) lo comparan con unidades metamorfizadas del Paleozoico Inferior. La opinión de HEA y WHITMAN (1960), que consideran a la "Serie" Perijá como equivalente metamorfizado de las unidades devónicas, no ha tenido aceptación.

En segundo lugar, el prolongado hiatus Devónico-Mississipiano, que en Los Andes se correlaciona con el paroxismo de la Orogénesis del Silúrico, corresponde en Perijá a una época de sedimentación marina, con faunas neríticas (Grupo RIO CACHIRI). La presencia de sedimentos devónicos ha sido confirmada en el flanco noroccidental de la Sierra en Colombia. De esta manera, el primer ciclo del Paleozoico conocido en la Sierra de Perijá corresponde a la sedimentación de este grupo, que se conoce únicamente en la parte norte de la misma. HEA Y WHITMAN (1960) lo atribuyen al Devónico Medio, pero es posible que las consecuencias no fosilíferas conocidos excedan en ambos sentidos a este lapso.

El ciclo del Paleozoico Superior parece corresponder, como en Los Andes venezolanos, a los períodos Pennsylvaniano y Pérmico, pero las características sedimentarias son diferentes en el norte y en el sur. Mientras que en el flanco noroeste de la Sierra aparecen rocas de ambiente marino y litología similar a la de la Formación PALMARITO, cuyas faunas indican una edad Pérmico-Carbonífero, en el flanco sureste sólo se conocen rocas de origen continental con elementos piroclásticos redepositados (Formación TINACOA), cuya edad, supuestamente pérmica, se basa hasta la fecha en determinaciones palinológicas poco precisas.

El ciclo del Paleozoico en la Sierra de Perijá parece terminar, al igual que en Los Andes venezolanos, con la Orogénesis del Pérmico-Triásico, caracterizada así mismo por extenso plutonismo ácido (granitos de PARAGUANA: 262 - 265 m.a. (U/Pb); EL PALMAR: 210 m.a. (K/Ar), etc.) y efusiones ácidas. La sedimentación de molasas volcanoclásticas en ambientes continental y costanero durante el intervalo Pérmico-Jurásico evidencia el evento tecto-magmático del cierre del Paleozoico.

En el subsuelo del borde meridional de la Cuenca de Venezuela Oriental, la Formación CARRIZAL ha sido recientemente atribuida al Paleozoico Medio, en base a determinaciones palinológicas. Diversos autores consideran que las formaciones CARRIZAL y HATO VIEJO se presentan parcialmente interdigitadas, por lo cual ambas unidades representan en conjunto la sedimentación de este período geológico; actualmente se postula su equivalencia a la parte superior del Grupo EL BARBASCO. Los sedimentos de la Formación Carrizal no presentan metamorfismo apreciable. Aparentemente descansan en posición subhorizontal y están igualmente discordantes por debajo de los sedimentos cretácicos continentales del Grupo Temblador. Han sido penetrados esporádicamente por escasos taladros, por cuya razón resulta aventurado pensar en el papel que hayan podido representar en el desarrollo histórico-geológico de la Cuenca de Venezuela Oriental.

En relación con las masas posiblemente paleozoicas que infrayacen Siscordantemente a las unidades del Grupo Caracas en la Cordillera de la Costa (Complejo de SEBASTOPOL), se conoce una determinación de edad de 400 ± 200 millones de años (Rb/Sr), que indica la posible extensión de esta unidad en edad desde el Precámbrico Superior hasta el Paleozoico Inferior.

En rocas que se correlacionan con el Gneis de LA AGUADITA (Complejo de EL TINACO) en la región de Tácata, Estado Aragua, se ha determinado una edad de 204 ± 12 m.a. (K/Ar), que corresponde a la Orogénesis del Pérmico-Triásico, y permite postular una posible edad paleozoica o más antigua para el Complejo de EL TINACO.

Importancia económica: Véase Precámbrico.

Referencias:

Arnold, H. C., 1966. Upper Paleozoic Sabaneta-Palmarito sequence of Mérida andes, Venezuela. Am. Assoc. Petrol. Geol., Bull, 50(11): 2366-2387.

Compañía Shell de Venezuela y Creole Petroleum Corporation (1965) Igneous rocks of the Siquisique region , State Lara. Compañía Shell de Venezuela. Asociación Venezolana de Geología, Minería y Petróleo, Boletín Informativo, 8 (10): 286-306

González De Juana (1952) Introducción al estudio de la geología de Venezuela. Ministerio de Energía y Minas, Dirección General Sectorial de Minas y Geología, Caracas, Venezuela Boletín de Geología (Caracas), 1 (2): 195-216

Hea y Whitman (1960) Estratigrafía y petrología de los sedimentos precretácicos de la parte norte-central de la Sierra de Perijá, estado Zulia, Venezuela. III Cong. Geol. Venez., Caracas, 1959, Mem. 1: 351-376.

Liddle, R. A.; G. D. Harris y J. M. Wells, 1943. The Río Cachirí Section in the Sierra Perijá, Venezuela. Bull. Amer. Paleont. 27(108): 273-365.

Martin Bellizzia, C., 1968. Edades Isotópicas de rocas venezolanas. Bol. Geol; Caracas, 9(19): 356-380.

Shagam (1968) Commentary of the Caparo Area. Boletín Informativo - Asociación Venezolana de Geología, Minería y Petróleo, 11(6): 171-181, 1 pl, Jun. 1968

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