ESTUDIO DE LAS RESERVAS DE AGUAS SUBTERRÁNEAS EN LA ZONA DE EL VIGÍA, ESTADO MÉRIDA

MARISELA DEL C. RIVAS A¹

Tutor Académico: Hervé Jégat

RESUMEN

La Ciudad de El Vigía se encuentra en la faja piemontina septentrional de la Cordillera Andina, denominada Piedemonte Andino-Lacustre. Está formado por colinas con diferentes dimensiones y formas, constituidas esencialmente por rocas sedimentarias poco consolidadas miopliocenas (areniscas, lutitas, conglomerados) y sedimentos aluviales gruesos del Pleistoceno Temprano y Medio. En adición al relieve de colinas señalado, el piedemonte andino-lacustre también está conformado por altas terrazas y conos aluviales, dispuestos de manera destacada sobre lechos actuales de ríos que disectan estos depósitos. De esta situación se desprende que el ambiente sedimentario en el que se desarrolla el acuífero de El Vigía está compuesto por dos sistemas: i. en las inmediaciones de la Cordillera Andina se presenta un dominio estratigráfico eminentemente fluvial correspondiente a la Terraza de El Vigía, actualmente cortada por el curso del río Chama; y ii. más al Norte, se presenta la llanura de un pequeño cono aluvial que exhibe marcadas influencias fluviales aportadas continuamente por el río Chama.

Las principales características hidrogeológicas del acuífero mostraron valores que lo permiten catalogar como "buen acuífero". Entre estas propiedades se tienen: ef = 20%, K 20 m/día; T 1350 m2/día (al Norte) y Vr = 0.8 m/día = 292 m/año. Evidentemente, estos resultados expresan buenas aptitudes del subsuelo y de la formación, así como de las características del fluido (agua) para permitir su conductividad en el medio poroso. Por otro lado, a partir del mapa de espesor de roca permeable se calcularon las reservas permanentes en el acuífero de El Vigía las cuales resultaron en el orden de 796 x 106 m3, que representaría el volumen total de agua libre almacenada en el acuífero. Por su parte, de la combinación de los mapas de precipitación, evapotranspiración real y escorrentía superficial pudo estimarse la infiltración del agua proveniente de las lluvias. A este valor se le agregaron los volúmenes de agua infiltrada generadas por cursos superficiales (río Chama y drenaje del piedemonte), dando un valor total de recargas de 34.74 x 106 m3/año.

Por último, de la revisión de los análisis fisicoquímicos y bacteriológicos practicados sobre muestras de agua de cinco pozos, se concluye que a partir de dichos parámetros el agua extraída del acuífero de El Vigía es de buena calidad y apta para consumo humano, usos domésticos e industriales primarios.

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¹ Ingeniero Geólogo, Universidad de los Andes, Facultad de Ingeniería, Escuela de Ingeniería Geológica, Junio, 2000

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