En memoria de Carlos Schubert Paetow

En Agosto de 1994 llegó a su fín la productiva vida de Carlos Schubert Paetow, quien con su trabajo científico tesonero y cálida amistad nos dejó huella profunda e imborrable. Hoy pretendemos hacer una semblanza de Carlos, convencidos de antemano que difícilmente, en un espacio tan reducido y tan afectados por la subjetividad, podremos plasmar a plenitud el significado de esta valiosa vida.

Nacido en 1938 en Hamburgo, Alemania, llega a su patria, Venezuela, a muy temprana edad. Atesoró una sólida formación académica a lo largo de sus estudios en las universidades de Arizona (B. Sc., 1961) y Rice (M. A, 1963; Ph. D., 1967). Esos conocimientos, aunados al continuo estudio y la rigurosidad en la investigación quedaron palpables en aquellas instituciones donde laboró; Compañía Shell, Ministerio de Minas e Hidrocarburos y Centro de Ecología del IVIC.

Quienes tuvimos la suerte de compartir con Schubert, recordamos aspectos de su recia personalidad perseverante y su amor por los espacios abiertos y por el sosiego que brinda la naturaleza pristina. Capáz de conciliar el refrescante deleite de una helada cerveza con un riguroso análisis de un trabajo científico. Es así mismo trascendente el reconocer, en cuanto a lo que Schubert fué y produjo, la importancia de haber estado acompañado y motivado por esa brillante investigadora que es Erika Wagner.

Analizar la trayectoria de investigación de Schubert es una aventura de evolución permanente, donde la apertura de líneas interconectadas de investigación es constante pero siempre apuntando hacia una concepción global de los fenómenos, ya sean tectónicos o paleoclimáticos, de geología Cuaternaria o de ecología, de glaciales o de arqueología. Podemos decir que Carlos nunca dejó olvidado un tema de investigación una vez iniciado. Hay recurrencia, una vuelta al tema con nueva información, refinando y destilando; un perfeccionamiento continuo.

Su producción científica se inicia con una breve incursión en el campo de la sedimentología, allá por 1963, pasando de inmediato a trabajar en la geología de los Andes venezolanos (desde 1964), a los cuales se dedicó hasta el fin de su vida, publicando para esta región, 44 trabajos en diversas disciplinas. Sus trabajos sobre la Falla de Boconó son clásicos de la geología venezolana, colmados de rigor en la observación y honestidad de criterio. En la permanente búsqueda de conexiones entre sus datos, unifica conceptos tectónicos conectando información de la Falla de Boconó en los Andes, la de Morón en Yaracuy, el Lago de Valencia, la Cuenca de Cariaco y la Falla de El Pilar en el Estado Sucre. Esto va acompañado de estudios pioneros en geocronología y geoquímica en el norte de Suramérica, que lo llevan a postular el primer modelo tectónico para el borde sur de la Placa del Caribe, produciendo a la par, diversos estudios sobre neotectónica para el área del Caribe.

Sus estudios de la geología del Período Cuaternario,ocuparon gran parte de su tiempo y esfuerzo, a partir de 1968. Allí se observa, una vez más, la paulatina utilización de técnicas y disciplinas diversas enfocadas hacia la concepción global de los procesos. Sus trabajos cubren desde la región andina, Lago de Valencia y las islas del Caribe hasta la Cordillera de la Costa y los tepuyes guayaneses. En estos estudios, combina información sobre glaciaciones, sedimentación, neotectónica y tectónica global de una manera coherente. Su libro del Cuaternario de los Andes Venezolanos es testimonio fiel de esa amalgama de vertientes del saber.

Las glaciaciones son otro capítulo importante en su labor, especialmente en la región andina, donde establece la extensión de la Glaciación Mérida, registra la Pequeña Edad de Hielo y establece el retroceso de los glaciares andinos. Como si fuera poco, extiende sus estudios a la Sierra de Perijá, la República Dominicana y los tepuyes de Guayana, región, ésta última, donde inicia sus trabajos a partir de la década de los 80, como integrante del Grupo Científico Chimantá.

Su legado a la ciencia universal no solo se palpa en sus publicaciones científicas (120), artículos divulgativos (14), libros (3), capítulos en libros (15), conferencias en congresos (58), informes técnicos, dirección de tesis de grado, etc., sino en su voluntariosa labor en los consejos editoriales de Acta Científica, Earth Science Curriculum Project, American Geological Institute, Quaternary Science Reviews, Journal of Coastal Research, Geología Norandina, Current Titles in Ocean, Coastal, Lake & Waterway Science, Journal of South American Earth Science y Scientia Guaianae. Schubert fué el geólogo venezolano con mayor número de publicaciones científicas en revistas internacionales.

En vida recibió distinciones por su labor, entre las cuales cabe mencionarse, Ciudadano Honorario de la Ciudad de Tucson, Arizona (USA), Orden Andrés Bello, Premio Fundación Polar "Lorenzo Mendoza Fleury", Profesor Honorario en Ciencias de la Universidad de Los Andes y en dos ocasiones le fué otorgado el Premio "Clemente González de Juana" de la Sociedad Venezolana de Geólogos.

Si hay una forma resumida de sintetizar la labor de Carlos es visualizándolo como un aguerrido investigador, quien trepó sobre los linderos del conocimiento parcelado y facilitó el desborde de información entre disciplinas. Carlos conectó neuronas dispersas en busca de una concepción unificada del saber científico.

La partida de Carlos no solo deja un gran pesar a familiares y amigos, sino un profundo vacío a la Ciencia, venezolana y universal. Vacío que se extiende de Choroní a los Andes, de Las Aves a Pipe y de Araya al Chimantá.

Henry O. Briceño M.

Caracas Septiembre de 1994.

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