Miguel María Lisboa, Barón de Japura (1809-1881)

Lisboa fue un diplomático brasileño del siglo XIX. Nació en Río de Janeiro el 22 de mayo de 1809, hijo del Consejero José Antonio Lisboa y María Euphrasia de Lima. En 1828 a tan sólo 19 años se inició en la carrera diplomática como miembro auxiliar en la legación de Brasil en Londres, siendo promovido a Secretario (1831) y luego a Encargado de Negocios interino (1835). Con ese mismo cargo fue transferido a Santiago de Chile 1838) y Caracas (1842-1847). Viajó a la Guayana Francesa (1849?) y escribió una memoria sobre los límites entre esa colonia y Brasil (LISBOA,1895).

Con el cargo de Ministro Residente cumplió funciones en Bolivia (1851) y en Perú (1855) actuó como Enviado Extraordinario. Dentro de las actividades diplomáticas que desempeñó en los países vecinos a Brasil, destacan las negociaciones sobre cuestiones de límites. En Caracas concluyó negociaciones de límites, extradiciones y navegación fluvial, que no llegaron a entrar en vigor por falta de ratificación. El 28 de noviembre de 1852 realiza la octava ascensión a la Silla de Caracas, conjuntamente con los señores López Ceballos, Cushing, Simonds, A. Alderson y R. Urdaneta (PEREIRA Y ASO,1984: 13).

Posteriormente fue nombrado Enviado Extraordinario a los Estados Unidos de Norteamérica (1859). Desde 1865 a 1867 ejerció de Ministro Plenipotenciario de Brasil en Bélgica, durante su estadía publicó la obra que nos concierne, Relaçao de uma Viagem a Venezuela, Nova Granada e Equador (LISBOA, 1866). En 1867 representó al Imperio Brasileño en el Congreso Internacional de Arqueología, celebrado en Bruselas con el trabajo Memoria sobre las antigüedades do Brasil. En 1868 pasó a Lisboa con el cargo de Ministro de Brasil, allí permanente hasta su muerte acaecida el 10 de abril de 1881.

Lisboa escribió diversas obras (LISBOA, 1843, 1866, 1895), de las cuales destaca la ya nombrada Relaçao... (LISBOA, 1866). El 17 de julio de 1872 recibió el título nobiliario de Baron de Japura, de manos del Emperador de Brasil. Perteneció a varias sociedades científicas y literarias.

Su Contribución Espeleológica

En su Relaçao de uma viagem a Venezuela... Lisboa menciona que en la segunda mitad de diciembre de 1852 viajó a Barcelona, Cumaná y Margarita, ahí se enteró de la existencia de la cueva del Guácharo, y aun cuando no la pudo visitar, dice que interrogó a varias personas logrando ensamblar una descripción bastante fiel de lo conocido para esa fecha, que alcanzaba hasta el Salón Precioso, con ello dibujó un plano de la cueva. Con el conocimiento actual de las fuentes históricas del siglo XIX, creemos que este es el primer plano publicado de una cueva venezolana. A nuestro juicio, este es el principal aspecto de interés histórico de la obra de Lisboa dentro de la evolución de la espeleología venezolana. También es destacable que su descripción a partir de fuentes indirectas, fue hecha de la mejor manera que pudo, lamentando no haber podido visitar la cueva personalmente, esto contrasta con muchos famosos autores del siglo XIX y XX, que habiendo visitado o no la cueva del Guácharo, se han atrevido a publicar descripciones plagiando malamente a Humboldt y Codazzi, sin hacer ningún aporte personal.

En la descripción de la cueva del Guácharo de Lisboa, se resumen los elementos fundamentales de la actual parte turística. Así mismo anotamos dos errores, el primero es confundir estalagmita por estalactita, cosa que ocurre cuando describió los dos "túmulos" (números 3 y 8 de su plano), y el segundo se refiere al Salón del Silencio, que lo coloca al lado izquierdo (mirando hacia adentro), cuando en realidad esta a la derecha.

En la continuación de su viaje a la isla de Margarita, visitó el Valle del Espíritu Santo, mencionando a la cueva del Piache que se observa en una de las montañas adyacentes; esta mención es una de las más antiguas conocidas sobre esta cavidad, que aparece publicada en S.V.E. ( 1975) .

Reproducción de sus descripciones espeleológicas

LISBOA (1866, 1954: 158-160) al describir la zona de Cumaná, correspondiente al día 24 de diciembre de 1852, refiere lo siguiente:

"En la Provincia de Cumaná y a la distancia de veinticinco leguas de la población en dirección sudeste, esta la celebre Cueva del Guácharo, una de las más famosas cavernas que en el mundo existen, la que fue visitada y descrita por Humboldt a principios del presente siglo (1); me informaron, sin embargo, varias personas y entre ellas el distinguido escritor (francés) * de quien hablé, que es propietario de la hacienda de San Agustín, donde está situada la caverna, que Humboldt sólo visitó una pequeña parte, comparando eI que dejó escrito con lo que hoy de ella se sabe. No tuve tiempo para ir a visitar este extraordinario lugar; más conversé con varias personas que la habían visitado, las interrogué muy por lo menudo, y como resultado levanté el adjunto dibujo y plano de elevación de la cueva, que fue rectificado y aprobado por varios de los individuos de los que en ella estuvieron. La entrada es como la mitad de un arco gótico; hay en ella, a la derecha (entrando), una elevación que forma una especie de galería, tribuna o púlpito (2); más adelante esta elevación es aun mayor, formando una colina de estalactita; más allá de esta colina se encuentra el salón principal, de ochenta pies de altura, por cuyos altos voltean y lanzan agudos aullidos, como los de los micos, millares de pájaros nocturnos, a los que llaman guácharos, y de los que extraen los indios, cuando son jóvenes, una grasa abundante, que comen y aplican a otros menesteres. La oscuridad es tal que nadie penetra allí sin el acompañamiento de muchos hachones, cuya luz solamente ilumina una pequeña área alrededor de ellos; las paredes de esta sala, y sobre todo el techo, como en toda la caverna, están llenos de estalactitas que semejan serpientes, cayos tortuosos cuerpos brillan a la luz de los hachones, dando al lugar un aspecto verdaderamente infernal. Un arroyo de agua helada brota en el fondo de la cueva, corre hasta cierto sitio, súmese allí y vuelve a aparecer en la sala de los guácharos, saliendo después por la boca de la caverna. Sus márgenes están orladas de arbustos. De la sala de los guácharos se pasa por una pequeña puerta o abertura, estrecha y tan baja que es necesario pasarla a gatas, a otro salón situado al lado izquierdo, en el cual no penetran los pájaros y en el que reina un absoluto silencio. Finalmente, esta sala se comunica con otra en cuyo centro la acumulación de estalactitas ha formado lo que semeja perfectamente un túmulo con cuatro cipreses en los cuatro lados. Al final de esta sala existe una hendidura o corredor que no tiene salida. No se ha descubierto hasta hoy otra entrada a esta caverna sino su boca principal, pero en vista de la facilidad con que respiran sus numerosos habitantes y con que se alimenta la combustión de los hachones de los que la visitan, se puede conjeturar que debe haber por sus escondrijos alguna hendidura o salida por la cual se renueva el oxígeno del ambiente.

Se ha dicho que el buen tabaco que crece en los aledaños de la Cueva del Guácharo es debido al guano con que las aves nocturnas lo fertilizan; pero hoy esta idea se toma a chacota en Cumaná; la calidad del tabaco, que es extremadamente fuerte, se atribuye exclusivamente a la clase de terrenos adyacentes. Los indios de los alrededores aprecian mucho los palominos de guácharo, que es casi todo gordo; para cogerlos arriman a las paredes de la caverna escaleras de mano del gran tamaño que requiere la altura de dicha caverna, y por ella suben al sitio donde revolotean los pájaros, que es el más elevado amarrando sobre el costado, perpendicularmente, un hachón, cuya luz les guía en esta original y peligrosa caza. No es raro que se precipiten desde lo alto y se despedacen sobre el pedregoso piso de la caverna.

(1) Véase la interesante descripción que hizo este sabio de la cueva de los Guácharos y de estos pájaros en el capitulo VII de su viaje a las regiones equinocciales.

(2) Los números de la estampa anexa [se refiere al plano que también anexamos en este trabajo], corresponden a los sitios siguientes: 1. Entrada de la caverna, de 80 pies de ancho y 72 de altura. 2. Elevación en forma de galería o tribuna con un parapeto. J. Morro de estalactitas. 4. Río que sale del fondo, se sume, reaparece y sale por la boca de la caverna, corriendo hacia el sur 5. Sala grande, de 80 pies de altura, habitada por los guácharos. 6. Piso bajo por el que es preciso arrastrarse para pasar. 7. Salón silencioso. 8. Salón del túmulo, en cuyo centro las estalactitas han formado un túmulo con cuatro cipreses. 9. Agujero sin salida conocida. Las dimensiones de la caverna son las siguientes: 1, distancia hasta la sala de los guácharos, 2.925 pies de largo; 2, sala de los guácharos, 675 pies, y 9, hasta el fin, 405 pies. La altura varía de 4 a 80 pies".

(* ( Nota de Franco Urbani: la palabra francés aparece en la traducción de 1984 (LISBOA, 1984: 127) y no en la traducción de Caracas de 1954. En el mismo capítulo la única persona que menciona y que se ajusta a la descripción de "escritor francés" es el poeta Béranger, que aparece citado como autor de dos trozos de poemas.

Al referirse a su estadía en la isla de Margarita, señala que en la tarde del 29 de diciembre de 1852 visita el Valle del Espíritu Santo, observando la Cueva de El Piache (LISBOA '1866', 1954: 172):

"Al entrar en el Valle, propiamente dicho, dejamos a nuestra izquierda una montaña que depara el río del Espíritu Santo del mar, cuyo extraordinario perfil llamó mi atención. Cerca de su escarpada y pedregosa cumbre divisa una abertura, en forma de puerta con su ventana a un lado, a la que llamaban Cueva del Piache. Es una caverna, habitada hoy por murciélagos y aves nocturnas, que deriva su nombre de una especie de mago o adivino de los guayqueríes que, semejante a las Cagliostras o Lemormanas de nuestros días, explotaba en tiempos antiguos la infantil credulidad de los indios de Margarita. Fuese que en la caverna de que trato, residiese un piache, fuese que el local por su configuración pareciese apropiado para tal inquilino, el nombre de Cueva del Piache lo conserva aun hoy".



Referencias

URBANI P., F. 1986. "Miguel María Lisboa, Barón de Japura (1809-1881)" en Vida y Obra de los Iniciadores de la Espeleología en Venezuela parte 4. Autores diversos 1855-1896. G. A. Gardiner y M. M. Lisboa (1809- 1881). Bol Soc. Venez. Espel. 22: 29-44.

Bibliohemerografía

ANÓNIMO. 1881. [Note necrológica sin título, invitando al entierro del Barón de Japura]. Diario de Notizias, Lisboa, 11- 4-1881.

ANÓNIMO. 1882. Historias e Memorias de Academia Real das Sciencias de Lisboa. Classe de Sciencias Moraes, Políticas e Bellas Lettras. Lisboa, Typ. de Academia, Nova serie, tomo V, Parte II (Volumen XLVII de Collecao). (Mención de Lisboa: p. 43).

BLAKE, A. 1900. Diccionario Bibliographico Brazileiro. Río de Janeiro, Imp. Nacional, vol. 6. (Sobre Lisboa: p. 284-285). Edición facsimilar, 1970

GUlMARAES, A. 1938. Diccionario biabibliographico Brasileiro de diplomacia, política externa e direito internacional. Río de Janeiro, s.c.p., 482 p. (Sobre Lisboa: p. 235-237).

LISBOA. M. 1843. Romances Históricos. París, Imp. Fain & Thunot, 122 p. Hay una segunda edición ampliada impresa en Bruselas, Typ. A. Lacroix, Verboeckhoven e Cia., 1866.

LISBOA, M. 1866. Relaçao de uma viagem a Venezuela, Nova Granada, e Equador, pelo Conselheiro Lisboa. Bruselas, A. Lacroix, Verboeckhoven e Cia., 393 p., ilust., 23 cm. [Esta obra fue comentada por: MACHADO DE ASSIS, Diario de Río de Janeiro (115), 15-5-1866, y en Journal do Commercio, Río de Janeiro, 4-9-1866. Un fragmento del interesante comentario de MACHADO aparece transcrito en PEREIRA,1984: ii-iii] .

LISBOA, M. 1869. Memoria sobre as antiguedades do Brasil. Congress Archeologique International (organise par l'Academie d'Archeologie de Belgique, de concert avec la Societe Francaise d 'Archeologic, Ouverture le 25 Aout 1867.

LISBOA, M. 1895. Memoria sobre os Límites entre o imperio e a Guyana Franceza. Río de Janeiro, 57 p. (Preparada en 1849).

LISBOA, M. 1954. Relación de un viaje a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. Caracas, Edic. Presid. República, 442 p. [El capítulo sobre Caracas fue publicado en Crónica de Caracas, N° 17, 1953].

LISBOA, M. 1984. Relación de un viaje a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. Fondo Cultural Cafetero (nueva traducción), Bogotá, 339 p.

MOYA, S. 1948. Anuario genealógico brasilei- organizado por... Revista dos Tribunales, Sao Paulo, vol.

PEREIRA DE ARAUJO, J. H. 1984. "Prólogo". En LISBOA (1984: i-vii).

PEREIRA, J. y P. ASO. 1984. Guaraira Ripano, Sierra Grande. Caracas, Cuadernos Lagoven, 88 p.

SANCHEZ, Segundo. 1914. Bibliografía venezolanista. Caracas, Emp. El Cojo, 495 p. Reimpreso facsimilarmente por Banco Central de Venezuela, Col. Cuatricentenario de Caracas, 1964. (Sobre Lisboa, p. 211-212, cite N° 484).

SILVA, I. F. da. 1962. Diccionario Bibliographico Portuguez. Etudos de... applicaveis a Portugal e ao Brasil. Lisboa, Imprenta Nacional. Tomo 6. (Sobre Lisboa: p. 243-244) .

SILVA, I. F. da & E. B., ARANHA. 1894. Diccionario Bibliographico Portuguez. Estudos de Innocencio Francisco da Silva applicaveis a Portugal e ao Brazil, continuados e ampliados por Brito Aranha em virtude do contrato celebrado com o Governo Portuguez. Lisboa, Imp. Nacional, Tomo 16 (décimo do suplemento). (Sobre Lisboa: p. 50-61).

S.V.E. SOCIEDAD VENEZOLANA DE ESPELEOLOGÍA. 1975. "NE-1. Cueva del Piache". Bol. Soc. Venezolana Espeleol., 6(11): 41-48.

URBANI P., F. 1986. "Miguel María Lisboa, Barón de Japura (1809-1881), su contribución en las geociencias de Venezuela". Bol. Historia Geociencias Venez. (U.C.V., Caracas ) (21): 1 -10.

VASCONCELOS. R. S. 1918. Archivo nobiliario brasileiro, orgarnizado pelo barao de Vasconcelos e o barrao Smith de Vasconcelos, Lausanne, La Concorde, 622 p. (Sobre Lisboa: p. 236-237).

VENEGAS-FILARDO, P. 1973. Viajeros a Venezuela en los siglos XIX y XX. Monte Ávila Eds. Col: Temas Venezolanos, Caracas, 204 p. ("Venezuela vista por el Consejero Lisboa", p. 65-70).


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