Las colecciones de rocas así como aquellas sobre minerales y fósiles se construyen atendiendo los requerimientos propios de cada individuo. Inevitablemente, así como la experiencia se acrecenta, el coleccionista modifica sus ideas sobre la colección que desea construir. La colección se desarrollará junto a la ampliación de las ideas, acumulación de conocimiento y limitación de almacenamiento.

Un coleccionista, debido a circunstancias fortuitas, puede especializarse en algún grupo de rocas. Puede el coleccionista, por ejemplo, vivir en un área donde las rocas sedimentarias son particularmente abundantes, y de allí que la colección exhiba mejores muestras de estas rocas. Otros coleccionistas rehuyen algunos grupos de rocas, ya sea por su complejidad, o bien debido a una diversificación en otras clases que genética o texturalmente son más sencilas de catalogar. En los primeros estadios de una colección no es deseable especializarse de manera rigurosa; es deseable ante todo un amplio espectro de conocimiento en la materia y el conocimiento de la manipulación de muestras, y de ser posible, recibir cursos o charlas sobre rocas en alguna institución universitaria o ministerial.


¿Dónde colectar?

Cada día, encontrar lugares donde colectar sin haber sido destruidos o transformados por el progreso es notoriamente más complicado de lo que lo era hace cien años o más. Los días en que el colector visitaba las canteras y portaba material según sus deseos ya se han desvanecido, ya sea por la permisología o el carácter privado de los afloramientos. El coleccionista de hoy día encara un rango menor de posibilidades sin embargo, es más sencillo encontrar afloramientos con excelentes muestras de rocas o de fósiles que de minerales. Obviamente es más deseable colectar en campo, pero alguno que otro coleccionista terminará con su vista sobre las vidrieras de algunas tiendas que desde hace un tiempo se dedican a vender muestras de rocas de excelente calidad a precios módicos. Los aficionados a la colecta de rocas pueden acceder a la información contenida en este módulo, así como la información que bien pudieran ofrecer profesores y especialistas en instituciones como la Escuela de Geología en la Universidad Central de Venezuela o el departamento de Geología del Ministerio de Energía y Minas, dedicados al estudio, preservación y colección de rocas.


Técnicas y herramientas

Las técnicas en el muestreo de rocas están basadas en la experiencia del trabajo de campo, junto con las destrezas al manipular herramientas como mapas, brújula, piqueta y cinceles. El colector debería, sin embargo considerar como primera regla la seguridad inherente a las labores de reconocimiento de campo. Algunas locaciones, una vez dado el permiso de reconocimiento en áreas privadas, requieren de cascos de protección, cuerdas y otros implementos especiales. Sin embargo, el material básico se compone de gorra, botas resistentes y lentes de protección contra astillas. Muchos accidentes serios en la cabeza, pies y ojos ocurren con facilidad en situaciones aparentemente seguras. Es recomendable llevar una lupa de mano (X10), para examinación directa sobre las muestras, la cual es conveniente amarrar a un cordón de color vistoso para evitar su pérdida por caída accidental. Un bolso de lona con pequeños bolsillos laterales será especialmente útil para llevar herramientas pequeñas. Una piqueta de geólogo de 1 Kg en promedio de peso, y con borde plano, es especialmente recomendable. Un juego de cinceles servirán para aprovechar cualquier grieta en las rocas. Sin embargo, debe recordarse que todas las herramientas, aunque útiles, se han de cargar por grandes distancias. Otras herramientas de importancia corresponden a una libreta de campo rotuladas por las casas comerciales como "Field Book", donde llevar la información recolectada, tal como cortes, columnas estratigráficas, bosquejos, croquis, y descripciones de los afloramientos y muestras recolectadas, lápices, etiquetas, cinta métrica, papel periódico para embalar, marcadores para rotular y una cantimplora con agua. Es recomendable, si las posibilidades así lo permiten, de una cámara fotográfica.


Colectando información en campo

Un buen colector debe tener como primera prioridad la adquisición de la mayor cantidad de información de campo disponible. El registro debe ser hecho con la mayor claridad y objetividad, tal que pueda ser leído por cualquier otra persona interesada en nuestros estudios o desee ampliar los objetivos de éstos. Debe tenerse en cuenta que la constancia en el registro debe atender a un objetivo serio y, que eventualmente podría ponerse a prueba bajo condiciones climáticas adversas. Una libreta con cubierta impermeable es esencial, así como escritura a lápiz para evitar las tintas que pudieran correrse bajo el agua y así arruinar nuestro trabajo. Las hojas deben tener cuadrículas o líneas guías para facilitar cualquier bosquejo o dibujo. Las libretas de campo se enriquecen con cada nueva salida; anexar croquis de referencia y distancias con medida de constante de paso, ayudarán a dar una idea aproximada de la cercanía de los afloramientos, así como pequeños mapas fotocopiados, tablas de clasificación de rocas, y datos geológicos de interés en el área de colecta, aportarán una guía invaluable a la hora de necesitar datos extras en la localidad.


Etiquetando en campo

Etiquetar muestras en campo es de carácter esencial y un factor importante en el trabajo y adquisición de datos. Muchos colectores piensan que es imposible olvidar una localidad o un punto específico de colecta; pero la experiencia muestra todo lo contrario. Afloramientos sencillos de recordar por sus características, así como las vías de acceso y señales claves, pueden ser irreconocibles pasado un tiempo o similares a otros cortes de quebradas, caminos o trochas. El modo de etiquetar muestras responde más a consideraciones y objetivos personales; pero debe ser lo más versátil si se tiene en cuenta el clima y el área donde se trabaja. Debe recordarse que las etiquetas hechas en campo son sólo una anotación temporal y estas deben sólo permanecer con las muestras lo suficiente como para asegurar la transcripción a los catálogos de una colección permanente. Si las condiciones que imperan son las de aridez, entonces una cinta adhesiva para rotular alrededor de la muestra es lo más recomendable; pero si las condiciones son de humedad, una etiqueta debidamente rotulada dentro de una bolsa plástica, así como un rótulo en la parte exterior de la bolsa garantizará una permanencia mayor y evitará confusiones con otras muestras. No deben emplearse marcadores para rotular muestras directamente, pues la mayoría de estos impregnan o pueden repercutir en los análisis de laboratorio por absorción.

Cada muestra debe plotearse en un mapa o croquis para su ubicación exacta, así como la información referente a la descripción de tal muestra en la libreta de campo. La nomenclatura que se emplea depende de cada colector; pero se sugiere comenzar con la inicial del apellido, estado, provincia, o proyecto, seguido del año en curso y una numeración que pudiera comenzar con cifras nulas, por ejemplo, estado Lara del año 2001 muestra 001: L00-001, o bien mencionando apellido y localidad de colecta, González del año 2001, en Barbacoas muestra 020: G00-B020. Es posible sin embargo, hacer un híbrido con los datos que más desee el colector, o el que le ofrezca mayor seguridad y continuidad al etiquetar muestras.


Transportando muestras

Muchas muestras se destruyen o se dañan severamente debido, ya sea, a una forma inadecuada de embalaje o a la falta de cuidado durante el transporte fuera de la localidad de colecta. Si las muestras son lo suficientemente rígidas, entonces el papel de periódico resulta de gran ayuda. Un colector aficionado aprenderá con facilidad, una vez cometidos los rigurosos errores iniciales sin embargo, unas simples técnicas ahorrarán tiempo, dinero y muestras valiosas. Algunas muestras pueden extraerse junto a una matriz de arcilla, es recomendable embalar y transportar la muestra directamente sin remover tal matriz, ya que esta es la mejor protección contra golpes. Si se colectan varios ejemplares de la misma muestra, entonces los especímenes pueden ser empacados separadamente y papel periódico arrugado entre ellos. El uso de un vehículo de doble tracción permite transportar no sólo un mayor número de muestras, sino que además permite recorrer mayores distancias. Las muestras pueden ser empacadas separadamente y luego transportadas en cajas de cartón debidamente rotuladas y cerradas con cinta adhesiva. Sin embargo, una nefasta consecuencia de estas facilidades estriba en el muestreo indiscriminado que no sólo destruye los afloramientos, sino que agota los yacimientos e imposibilita la continuidad de estudios en el área. De ello se desprende que la selectividad al muestrear es un objetivo a considerar; gran cantidad de material desechado u olvidado en cajas pudiera ser objeto de estudio por otras personas con miras mucho más humildes pero de consecuencias científicas mayores. Si el material recolectado ha de enviarse por correo o transporte externo se ha de tener en cuenta que el empaque debe ser más meticuloso. Nunca emplee papel fino de fibra o algodón, ya que en muestras húmedas es casi imposible de retirar. Debe evitar de igual manera, cintas adhesivas con pegamentos fuertes, etiquetas con pegamento de agua y tejidos burdos como embalaje primario, pues el material heterogéneo se pierde con el trasporte por el tramado.


Clasificación y arreglo

Existen dos líneas principales en las cuales las rocas pueden ser clasificadas. La primera obedece a consideraciones geográficas; las muestras pueden proceder de una misma área, o el colector podría interesarse por una locación o afloramiento en particular, la colección en este caso tratará de agotar todos las rocas presentes en dicha área. La segunda, atendiendo a consideraciones geológicas y genéticas; la colección se ordenará según clases o grupos, esto es, sulfatos, óxidos, silicatos, carbonatos, etc., y se desarrollará a medida que el conocimiento del colector y el número de muestras vaya creciendo con el tiempo. La visita a museos o exposiciones ayudaría a visualizar el modo en que las instituciones clasifican sus colecciones. Algunas exposiciones permanentes de rocas y minerales tal como la muestra de vitrinas en la Escuela de Geología, Minas y Geofísica o la del Instituto de Geociencias en la Facultad de Ciencias, ambas en la Universidad Central de Venezuela, podrían inspirar a futuros coleccionistas.


Limpieza de rocas

Antes de emprender la limpieza de las muestras de rocas, el coleccionista debería considerar cuidadosamente la ética detrás de esta tarea. ¿Qué significa la limpieza de muestras?. Para algunas personas, esto incluye, limpieza por medios químicos. Las pátinas sobre las muestras son consideradas frecuentemente como indeseables y son removidas sin contemplación, empleando ácidos minerales concentrados. Las pátinas son parte de la evolución química de alteración de la meteorización y por tanto deben preservarse como tales.

El chorro de agua corriente puede eliminar las masas de arcilla; si este puede controlarse en un hilo a presión los efectos pueden ser extraordinarios y si se usan palillos mondadientes, mucho material minúsculo puede ser removido dando una apariencia inmejorable a las muestras. Los cepillos deben ser escogidos con cuidado, atendiendo al tipo de fibra de la cerda pues pueden dañar las muestras; los cepillos dentales viejos son excelentes a tal efecto. Los cepillos de cerdas naturales son más recomendables, ya que son más suaves que los de fibra sintética. Al emplear cepillos se debe usar chorros de agua para ayudar a remover el material y reducir el efecto abrasivo de las cerdas. Se debe tener presente que muchas muestras de desmoronan o forman una pasta como en el caso de lutitas, limolitas y algunas areniscas friables.

Si se requiere de jabón para remover huellas dactilares, restos de grasa o polvo en muestras macizas, emplee sólo aquellos para lavaplatos y nunca los industriales, el cual ayudará en la limpieza y no tendrá efecto químico posterior.

Las rocas ígneas como los granitos deben ser lavadas en una solución jabonosa débil para retirar la arcilla sobrante o cualquier tipo de sedimento indeseable.

Algunas personas emplean aparatos de ultrasonido el cual, no es recomendable dada las características propias de ciertas rocas como el caso de fracturas, fisuras, y heterogeneidad de las mismas.

Si la limpieza de las rocas debe ser ejecutada como objetivo básico debe tratarse que la remoción de material sea lo más delicada posible, así como el empleo de soluciones químicas débiles en pequeñas áreas de la muestra para prever posibles reacciones en la superficie de la muestra.

Finalmente, se recomienda evitar el uso de ácidos minerales ya que su presencia corrosiva puede permanecer después de mucho tiempo de haber sido aplicado.


Preservación de muestras

Las rocas están sujetas a efectos físico-químicos variables, los cuales al no ser controlados pueden destruir la muestra completamente. Los efectos más comunes son la disolución y desmoronamiento.

  • Disolución


  • El término se aplica a la absorsión del agua atmosférica dentro de la estructura de las rocas. Las rocas friables o con muchas fisuras son prioritariamente capaces de desmoronarse en condiciones de humedad media. Este fenómeno perjudicial y casi imposible de controlar ha hecho que muchos coleccionistas eviten tener lutitas, areniscas y algunas calizas arenosas friables en sus colecciones. Las condiciones mínimas de cuidado comprenden ventilación de aire seco y bolsas de polietileno para las muestras con una bolsita de desecador de silica para absorber la humedad. Algunas técnicas empleadas para la preservación incluyen la aplicación de acetato de polivinilo, laca o pegamento incoloro a base de agua. Contrariamente a la preservación de la muestra, en algunos casos estos métodos son contraproducentes ya que alteran o imprimen un color y brillo diferente y molesto en algunas muestras de roca.

    En todo caso, el uso de películas transparentes de cualquier naturaleza química sobre las rocas altera el color natural y opaca la intensidad de los colores, con resultados tan nefastos que deben desecharse las muestras, pues ya han perdido valor estético y científico.

  • Desmoronamiento


  • Salvo el caso de muestras masivas y macizas, gran parte de las muestras de roca recolectadas en campo presentan una friabilidad tal que quedan reducidas a polvo una vez desembaladas. Evite este tipo de muestra y solo coléctelas si hará un análisis de minerales pesados o sección fina con agregado epoxi.


Catalogando y etiquetando

Crear buenas etiquetas requiere de cinco elementos esenciales: claridad, acceso numérico único, resistencia el agua y a la humedad, y alto grado de permanencia. Cada muestra debe tener una entrada única con la mayor cantidad de información posible. El tratamiento de catalogación puede efectuarse escogiendo una superficie limpia no esencial de la muestra, aplicando pintura de esmalte blanca o beige, y una vez seca, rotular con tinta china. Cada muestra rotulada debe asentarse en un catálogo, a modo de libro como el empleado de tapas duras por los profesionales de contaduría, el cual reportará toda la información referente a cada muestra; nombre, localidad, clasificación, textura, nivel estratigráfico, unidad formacional o litodémica, según el caso, se trate de secuencias sedimentarias o asociaciones ígneo-metamórficas. Un archivo de programador posibilitará el almacenamiento de gran cantidad de datos y búsqueda rápida con la opción de poder transportarlos en formato de disquetes.


Almacenamiento

El tamaño del material colectado debe determinar la clase de almacenamiento requerido. Si el coleccionista ha decidido invertir en un microscopio binocular y limita su colección a secciones finas, entonces un gabinete con pequeñas gavetas será lo más adecuado. Contrariamente, si el coleccionista no ha definido limitación alguna sobre el tamaño de las muestras colectadas, entonces deberá encarar evidentes problemas prácticos, especialmente si desea exhibir su material en muebles con gavetas. Este tipo de armarios ocupan mucho espacio, que tras años de colección adquirirán pesos extremos, y de allí su imposibilidad de ser removidos periódicamente para la limpieza del salón o aula de exhibición. Otro factor de importancia a considerar estriba en el hecho de que la mayor parte de las muestras son pulvurulentas y por ende, provocarán suciedad, por ello las gavetas de carril facilitarán la labor de limpieza. Es prudente colocar hojas de papel periódico en el fondo de las gavetas, así la remoción se facilitará enormemente. Una brocha y pieza de cartón o pala plástica pequeña permitirá una limpieza efectiva. Es imprescindible el empleo de mascarilla y lentes de protección pues, cualquier almacenamiento producirá motas de polvo perjudiciales a las vías respiratorias y ojos. El empleo de una aspiradora puede reducir el tiempo de limpieza, el cual será mejor empleado en labores de acomodo y catalogación. Cada gaveta debe llevar una etiqueta de registro, para así disponer del mejor orden posible entre las numerosas muestras de la colección. Para colecciones más pequeñas, pero igualmente útiles y valiosas, ciertos coleccionistas disponen un buen número de muestras engomadas a un soporte recubierto de vidrio y cartón, a modo de caja, que puede exhibirse con su leyenda sobre las paredes; no es muy costoso y las muestras lucen llamativamente. Las cajas de madera liviana con vidrio sirven de igual manera a este propósito, y tienen la ventaja, que según su construcción pueden desmontarse para visualizar la muestra directamente.

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