DIAMANTE

Etimología:

Del griego adamantos, indomable, duro.

Fórmula química:

C

Propiedades físicas:

Sistema: Cristalino, siempre se presenta en cristales que a veces, poseen caras curvas y estrías. Hábito: la forma más frecuente es el octaedro, y el cubo, menos común es el dodecaedro; el cubo y el tetraedro son raros. Dureza: 10. Densidad: 3,5. Color: las especies puras son incoloras, transparentes, a veces con matices de color rojo, marrón, amarillo, azul y otros colores. Brillo: muy intenso (adamantino). Puede estar maclado, y es frecuente la macla tipo espinela.


Descripción:

Se distinguen las siguientes variedades: Diamante, cristales aislados y grupos de cristales (piedra preciosa); esferas de bort o balás, masas densas e irregulares, frecuentemente fibrosorradiadas, en pocas palabras, abarca toda suerte de Diamante que no puede utilizarse como piedra preciosa; y carbonado, que son cantos rodados del tamaño de un guisante al de un huevo, de aspecto semejante al del coque o de una escoria de carbón, compacto a granudo, negro a gris, de superficie negra y brillante y fractura concoidea y mate. En concepto técnico se distingue entre la mercancía para tallar y la industrial. Las tallas más frecuentes son el brillante (no constituye una variedad de Diamante), la rosa y la tabla. La industrial es, el que debido a efectos de diversa índole no puede ser convertido en joya y se utiliza en la industria en forma de sierras, muelas, perforadoras, etc.

Origen:

El Diamante se ha formado a grandes profundidades (altas presiones y temperaturas) y aparece en la superficie, ligado siempre a fenómenos volcánicos, en el interior de una roca básica (pobre en sílice) llamada kimberlita. Se puede hallar también en arenas a causa de la meteorización de la roca y posterior transporte. La formación de diamantes está vinculada principalmente con la cristalización del magma residual de composición ultrabásica rica en compuestos volátiles.

Antecedentes en Venezuela:

Las zonas diamantíferas venezolanas se encuentran situadas en el Estado Bolívar, en la parte noreste y en la Gran Sabana. El descubrimiento de las riquezas diamantíferas en la Gran Sabana, se debe al doctor Lucas Fernández Peña, que llegó a ella en el año de 1924, se estableció a 20 Km., de la frontera con el Brasil en el cerro Acurimá, cerca del río Uairén y fundó el pueblo de Santa Elena de Uairén en 1927.

La explotación minera de la Gran Sabana data de 1931, cuando el doctor Fernández Peña descubrió oro y Diamante en las inmediaciones del cerro Paratepuy, en las cercanías del cerro Surukum, a 40 Km al oeste de Santa Elena, hecho que despertó un gran interés tanto por parte del gobierno Nacional como de los particulares.

En Venezuela se producen los tres tipos de diamantes conocidos ampliamente en el mercado mundial, como son el tipo industrial, el tipo talla y el tipo bort.

Localización:

En Venezuela todos los distritos diamantíferos se relacionan íntimamente con la Formación Roraima, una extensa unidad precámbrica constituida por conglomerados, areniscas lutitas y cuerpos de diabasas, que ocupa gran parte de la región sur del país. Muy probablemente la fuente de diamantes esté directamente asociada con conglomerados basales de esa formación.

En términos generales, se pueden reconocer tres tipos principales de depósitos diamantíferos aluvionales:

  1. Los sedimentos y concentraciones secundarias en los lechos de los ríos y quebradas.
  2. Los aluviones de planadas bajas y los antiguos cursos de los ríos.
  3. Los aluviones de terrazas.

De todos estos tipos de aluviones, los que más se han trabajado en Venezuela, son los asociados con los ríos y quebradas. Es muy probable que la razón de esto sea la cercanía a fuentes de agua; pero de acuerdo a las experiencias mineras en Guayana, los aluviones que más se han destacado por su riqueza diamantífera son los de tipo de planadas y antiguos cursos de los ríos, tal como sucede en San Salvador de Paúl y en Guainiamo.

Con respecto a los depósitos asociados a los aluviones de terrazas, poco se ha hecho para explorar esas extensas zonas tan comunes en muchos de los grandes ríos de Estado Bolívar.

Desde el punto de vista mineralógico, se observan dos tipos de aluviones, conforme al contenido y la composición de las gravas diamantíferas, lo que a la vez está íntimamente ligado con la ubicación geográfica de los yacimientos. Estos son:

  1. Los aluviones cuyos concentrados de surruca presentan un color muy claro.
  2. Los aluviones cuyos concentrados se presentan con colores oscuros.

Los del primer caso, son los aluviones diamantíferos localizados dentro o al pie de la Formación Roraima en su extensión actual: la Gran Sabana, Uriman, Avequi, Parupa, San Salvador de Paúl, Paramuchi, Alto Paragua, Casabe, Aza, Alto Caroní, etc. Los concentrados de surruca, se caracterizan por un color blanco y están compuestos principalmente por Cuarzo, Rutilo y bajos contenidos de Limonita, Hematita y Magnetita.

En el segundo caso, los concentrados resultantes de la operación de surruca, tienen aspecto muy oscuro y la forma es de gran tamaño. Se caracterizan por un alto contenido de minerales de Hierro y escasa presencia de Jaspe, Rutilo y Circón, que en este caso son reemplazados por gran abundancia de Ilmelita, Limonita y Hematita. Estos son los aluviones ubicados fuera, e inclusive, lejos de la extensión actual de la Formación Roraima, tal como Bajo Caroní (Caruachu, Playa Blanca, Río Claro, etc), Coroima, Paviche, la región cubierta por el Lago de Guri, San Pedro de las Bocas, Río Yuruary y Río Yuruán.

Depósitos del Río Caroní, Estado Bolívar: uno de los drenajes más importantes desde el punto de vista de aluviones diamantíferos, lo constituye el Río Caroní, este como sus principales tributarios en la Gran Sabana, con mayor o menor intensidad, muestran presencia de diamantes en aluviones. La abundancia se incrementa al entrar el río en los profundos valles de al Formación Roraima, caracterizándose por las concentraciones de Diamante al igual que en Urimán, Avequi, Parupa y San Salvador de Paúl. La presencia de Diamante se ha comprobado hasta aproximadamente la desembocadura del río Antabare; desde aquí hasta los raudales de Tuyucay, el río Caroní disminuye significativamente su contenido de diamantes hasta casi quedar estéril.

Depósitos del área de Guaniamo, Estado Bolívar: es una de las áreas que ha influido notablemente en el incremento de la producción diamantífera en nuestro país. Los yacimientos diamantíferos que cubren la llanura aluvional de la Quebrada Grande y sus principales afluentes, la zona de mayor producción en el Distrito Minero de Guaniamo, comprenden dos tipos esenciales: la grava diamantífera que se asienta sobre el sustrato formado por rocas ígneas (diabasas) como por ejemplo en la mina de La Salvación, y la que reposa sobre una arcilla verde azulada proveniente de la descomposición de esa y otras rocas esencialmente ferromagnesianas. Ambos tipos están fuertemente mineralizados, especialmente el segundo, donde la naturaleza plástica y lubricante de la arcilla actúa como mesa de grasa natural que almacena los diamantes.

Las gravas, que aparentan derivarse directamente de rocas graníticas y rocas básicas, tienen un espesor muy bajo y por lo general muy angulares. El material de recubrimiento consiste en sedimentos finos: arenas finas con estratificación cruzada, limos, arcillas y niveles con materia orgánica. La roca basal sobre la cual reposan las gravas diamantíferas por lo general está muy alterada y su perfil longitudinal en muy irregular, circunstancia favorable para la concentración de minerales.

Aplicación:

El Diamante se utiliza como piedra preciosa, en cantería para dentar las coronas de las perforadoras, como hilera para alambres, preparación de carburos, para cortar vidrio, se añade a los aceros de tornear, etc. Es quizás el mineral más apreciado por el hombre por sus propiedades y escasez. En la industria, al ser la sustancia más dura, se ha usado siempre como elemento de corte y de pulido; es imprescindible en las obras públicas y en minería para perforar todo tipo de rocas.

Asociaciones:

Piropo, olivino y flogopita.

Referencias:

GOLD G, G, & J JUBANY CASANOVAS. Atlas de mineralogía. s.l.,Colección de ATLAS DE CIENCIAS, EDIBOOK, SA, 94 p.

HOCHLEITNER, R.(1997). Gran guía de la naturaleza Minerales y Cristales. Madrid. Edit. Everest S.A, 255 p.

KLOCKMANN, F.. RAMDOHR P. (1955). Tratado de Mineralogía, Barcelona. Edit. Gustavo Gili S.A. 716 p.

MILOVSKI, A. V & O. V. KÓNONOV. (1982). Mineralogía, Moscú, MIR, 319 p.

MINISTERIO DE MINAS E HIDROCARBUROS DIRECCIÓN GENERAL (1963). La industria minera de Venezuela, Caracas, 79 p.

RODRIGUEZ, S. (1986). Recursos Minerales de Venezuela. Boletín del Ministerio de Energía y Minas, 15(27). Caracas, 215 p.

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