60. Golfo de Venezuela

El 24 de agosto de 1499 dos españoles, Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa y un italiano, Américo Vespucio, penetraron el Golfo de Venezuela y descubrieron el Lago de Maracaibo, encontrando un poblado indígena en la Barra de Maracaibo. Martín Fernandez de Enciso al publicar "Suma Geográfica" describe tres islotes en triángulo (Los Monjes) entre el cabo de San Román y el de Chichibacoa.

El Golfo de Venezuela se extiende al norte del Lago de Maracaibo hasta el Mar Caribe, entre la península de la Guajira al oeste y la península de Paraguaná en el este.

La desembocadura del Lago de Maracaibo en el Golfo se efectúa a través de un conjunto que de sur a norte comprende el canal de salida y una ampliación o bahía con una barra arenosa exterior.

El canal de salida comienza entre Punta Icotea en la Costa Oriental del Lago y La Ensenada con 20 km de anchura. Se estrecha a 8 km entre Punta Iguana y Maracaibo, donde se contruyó el Puente General Rafael Urdaneta, y sigue angosto hasta Punta de Palmas y Santa Cruz de Mara. La longitud aproximada es de 40 km. El canal de navegación llega a 14 km en este sector.

Al norte del estrecho se forma la Bahía de El Tablazo, de aguas llanas con profundidad promedio de 2,5 metros en marea baja y algunos canales tortuosos con aguas que no exceden de 4,5 metros.

Mapa de Ubicación

Termina El Tablazo en la boca del Lago, con unos 14 km entre la Isla de San Carlos al oeste y Oribona al este, segmentada por dos islas, Zapara y Barboza, las que determinan tres salidas separadas, siendo la más importante la de San Carlos, por la cual pasa el Canal de Navegación dragado hasta 13,5 metros de profundidad. Estas bocas conforman la Barra de Maracaibo conjuntamente con las islas arenosas de Zapara, Barboza y Oribona. El canal de navegación mide en El Tablazo 62 km.

Al norte de la Barra se desarrolla el Golfo de Venezuela que, como accidente geográfico, ocupa 20.000 km² de extensión. Las aguas son llanas, de 20 a 30 metros que pasan los 50 metros en algunos sitios entre Los Monjes y Paraguaná. El canal de navegación cubre en el Golfo 24 km con anchura de 245 metros, para un total de 100,6 km de longitud. La región ocupada por el Golfo de Venezuela ha sido descrita como una cuenca sedimentaria desarrollada en la plataforma continental.

La exploración petrolera del margen continental venezolano se inició en 1947 con un levantamiento magnetométrico en el Golfo de Venezuela. Algunas investigaciones geofísicas fueron realizadas años después por las empresas concesionanas y por la Corporación Venezolana del Petróleo.

En 1957 se perforaron, sin exito, los primeros pozos exploratorios en la estrecha faja territorial venezolana de la península de la Guajira.

Concesiones

Durante 1964, en octubre, siete compañías participaron en un programa de exploración geofísica aguas afuera del Golfo.

El 26 de octubre de 1964 Colombia designa el área delimitada arbitrariamente en el Golfo de Venezuela por la línea "Boggs" para el otorgamiento de concesiones petroleras. La CVP planteó en Bogotá sus argumentos en contra y se arregló la situación.

En el 7° Congreso Mundial de Petróleo, celebrado en Méjico, el geólogo Gustavo Coronel presenta el 8 de abril de 1967, a nombre de la CVP, un informe sobre la geología del Golfo de Venezuela.

La CVP realizó desde el 25 de noviembre de 1967 hasta marzo de 1968 el levantamiento sísmico del Golfo de Venezuela y la plataforma continental al oeste de la península de Paraguaná, "sin prejuzgar sobre los derechos de Venezuela y de Colombia en el mar territorial y la plataforma submarina". La información fue adquirida por 18 empresas petroleras.

El 15 de diciembre de 1967 el Senado de la República de Venezuela aprobó la asignación a la CVP de 100.000 hectáreas del Golfo para exploración y explotación de hidrocarburos.

La CVP y Ecopetrol acuerdan en Bogotá el 29 de diciembre de 1967 la coordinación de levantamientos sismográficos contíguos en el Golfo de Venezuela. Para ese año, 1967, la empresa Intercol perforaba los pozos secos Tambora-1 y Sandi-1, primeros sondeos costaafuera del norte de la Guajira colombiana, al sureste de Buenaventura.

El 10 de marzo de 1970 se reanudan en Bogotá las conversaciones de Gobierno a Gobierno entre Colombia y Venezuela para delimitar las áreas marinas del Golfo de Venezuela, y el 10 de junio termina en Caracas la segunda rueda de discusiones sobre la división de la plataforma continental bajo las aguas del Golfo.

Pozos exploratorios

El Ministro de Minas y Petróleo de Colombia propuso el 12 de agosto de 1970 que el petróleo que pueda haber bajo el Golfo de Venezuela sea explotado conjuntamente por los dos países, idea que no fue aceptada.

El 31 de marzo de 1978 Holanda y Venezuela firmaron en Willemstad, Curazao, un protocolo de delimitación marítima en el Caribe. El artículo 6° del tratado obliga a la negociación de unificación de los yacimientos de hidrocarburos que eventualmente pudiesen estar situados, a ambos lados del límite binacional, al norte del Golfo de Venezuela.

Durante intensa campaña exploratoria de la plataforma continental venezolana se levantaron en 1978-1983 más de 100.000 kms de líneas sísmicas y se perforaron 92 pozos. Al Golfo de Venezuela correspondieron 6.890 km, que definieron una sección estratigráfica favorable para generación y almacenaje de hidrocarburos y gran número de trampas estructurales y estratigráficas prospectivas.

El 20 de octubre de 1980 la delegación venezolana para la diferencia limítrofe con Colombia en el Golfo de Venezuela presenta al Gobierno una hipótesis de acuerdo, que fue rechazada. Se proponía repartir por mitad cualquier yacimiento cortado por la línea de demarcación.

El borde del Golfo de Venezuela ha sido objeto de una prospección activa. Cerca de treinta pozos exploratorios han sido perforados, en diferentes épocas, en el sur del Golfo hasta la franja petrolífera El Mene-Tiguaje-El Mamón, sin descubrir yacimientos comerciales de hidrocarburos. Los más profundos, QMD-1X (11.293'), que alcanzó la Formación La Quinta y QMC-1X (14.369', en el Basamento) perforaron atractivas trampas estructurales y una estratigrafía similar al campo Mara, sin resultado positivo.

En el estrecho, al norte del Lago de Maracaibo, las avanzadas del campo Urdaneta (UD-16), igual que habían sido en sus tiempos Puerto Escondido (R-807), Palmarejo-1, Bajo Grande-1, SOM, Providencia-1, Geneva-1, SC-1 (18.939'), resultaron secos. El hallazgo de acumulación en el norte de Ambrosio (A-159, 16.560') renovó el interés petrolero hacia la Bahía, pero el pozo TAB-1X (11.750') fue terminado sin éxito en 1988 sobre una prospectiva estructura en El Tablazo, haciendo diferir la perforación del segundo pozo.

Al extremo norte de Paraguaná resultó seco el pozo Punta Gavilán (PGN-1X, 6.674') perforado a mediados de 1985 cerca al Cabo de San Román.

Al oeste del Golfo, en Castilletes, PGG-1 había sido abandonado con cerca de 6.400' de profundidad en tiempos pasados, igual que CH-1 del área de Cojoro, y los pozos colombianos en la costa guajira no han alcanzado el éxito esperado.

Actualmente se adelanta el proyecto de investigación con sísmica moderna del área norte del Lago de Maracaibo y la Bahía de El Tablazo, y aún queda mucho por explorar con taladro en el Golfo de Venezuela al norte de la Barra de Maracaibo, al término de la delimitación binacional de las áreas marinas y submarinas.

Estratigrafía

Las cuencas sedimentarias Falcón-Bonaire, Golfo de Venezuela y del norte de Colombia constituyen una importante provincia geológica que relaciona la región del Mar Caribe con la parte norte de la América del Sur, formando una zona de transición entre el dominio oceánico del Mar Caribe y el dominio continental de las cadenas montañosas. Comprende, al sur de una cadena de islas, varias áreas con gran desarrollo de la plataforma continental.

La Cuenca del Golfo de Venezuela se caracteriza por una amplia plataforma continental que se extiende por unos 200 kilómetros en sentido sur-norte con profundidades de 36 metros en la parte interna y de hasta 146 kilómetros en el sector norte de la plataforma. Esta dividido fisiográficamente en dos subcuencas por un alto estructural con profundidades menores de 20 metros conocida como el Risco de Calabozo. Hacia el oeste se encuentra una depresión cerrada en la isóbata de 20 metros que corresponde a la Ensenada de Calabozo, y al este del Risco está el golfo abierto, un amplio valle submarino con declive suave hacia el norte y noroeste. El archipiélago de Los Monjes está ubicado en el sector externo de la plataforma y sobresale de 90 a 100 metros desde el fondo.

La dinámica sedimentaria actual aporta un volumen muy bajo de sedimentos desde las penínsulas de Paraguaná y La Guajira, y ambas costas contienen zonas de erosión y playas de barrera.

Afloramientos cuaternarios

Las cuencas sedimentarias del norte de Colombia y Venezuela, desde las islas hasta la línea de costa, presentan una columna estratigráfica compuesta generalmente por sedimentos depositados desde el Terciario hasta el Reciente.

Durante el Oligoceno se desarrollaron en el margen continental una serie de cuencas (Bajo Magdalena, Guajira, Golfo de Venezuela, Falcón-Bonaire, Tuy-Cariaco, Carúpano-Norte de Trinidad), algunas de las cuales se iniciaron con carácter restringido a partir del Eoceno como cuencas marginales de hundimiento fracturadas.

En el Golfo de Venezuela el período Oligoceno-Mioceno inferior es un ciclo intermedio y una faja de acuñamiento contra la zona montañosa estructuralmente levantada en continuación hacia el sur con el borde de la plataforma de Dabajuro. Un acuñamiento similar se observa en el sinclinal de Cocinetas de la península de La Guajira.

En la REGION ORIENTAL del Golfo de Venezuela, hacia las costas de Falcón, la información sísmica señala la existencia de una sub-cuenca, posiblemente no más antigua que el Neógeno.

Esta sub-cuenca oriental se extiende hacia el Surco de Urumaco y está limitada en su parte sur por la falla Lagarto. Se reconocen dos ciclos sedimentarios del Terciario, con una discordancia intermedia, descansando sobre un basamento ígneo-metamórfico de naturaleza alóctona, en una situación semejante a la señalada en la Ensenada de La Vela, donde el Mioceno yace en discordancia sobre rocas alóctonas del Sistema Montañoso del Caribe.

Las rocas pre-mesozoicas de la península de Paraguaná, asignadas a la napa Caucagua-El Tinaco-Yumare-Siquisique, están representadas por el plutón de El Amparo, granito del Pérmico inferior, que guarda marcada relación con granitos permo-jurásicos encontrados en la Cordillera de Los Andes. El plutón de El Amparo está cubierto tectónicamente por la Formación Pueblo Nuevo, secuencia meta-sedimentaria asignada a la napa de la Cordillera de la Costa, con edad Jurásico superior-Cretáceo inferior.

En la plataforma de Coro, el pozo Mitare-1X (9.302') perforó más de 1.400' de una sección turbidítica ligeramente metamorfizada que se supone de edad cretácica, pues los eventos que produjeron metamorfismo regional no son más jóvenes que el Cretáceo, además de que muestra semejanza litológica con las capas cretácicas que aflora en la Península de Paraguaná.

En la plataforma de Dabajuro está presente una secuencia cretácica penetrada por los pozos de Quisiro-Mayal. QMC-1X (14.369') y QMD-1X (11.301') que llegó al Jurásico (Formación La Quinta) al norte de la falla Oca-Chirinos, con carbonatos de plataforma en la parte inferior y clasticos finos en la superior, similar a la litología de Mara y La Paz.

Las rocas volcánicas de Aruba y Curazao tienen edad cretácica y son consideradas como parte del arco de Villa de Cura.

En la isla de Curazao el Mesozoico más antiguo comprende rocas volcánicas y una corta sección de calizas y chert, de edad albiense, conocida como Curazao Lava formation, que se continuan discordantemente con el Grupo Knip de rocas silíceas y clásticos gruesos de carácter turbidítico con lentes de caliza de edad Santoniense-Campaniense y con la unidad Midden Curazao formation del Cretáceo superior, constituida por conglomerados, areniscas, limolitas, lutitas, turbiditas.

En la isla de Bonaire se han identificado secuencias litológicas cretácicas esenciales que, de la base al tope, son: Formación volcánica Washikemba (Albiense-Coniaciense) y Rincón (Senoniense tardío). Washikemba ha sido asignada a la napa de Villa de Cura.

Las rocas mesozoicas de la isla de Aruba están constituidas por dos unidades: 1) Aruba Lava formation, de flujos basálticos y diabasas, de edad turoniense, con un conglomerado cerca de la base y 700 metros de guijarros, peñas y peñones bien redondeados de diabasas y basaltos; y 2) el Batolito Diorítico de Aruba, gabro-tonalítico con pegmatitas graníticas. No se identifican en Aruba rocas del Senoniense tardío.

Estratigrafía

Datos sismográficos parecen confrmar que al norte del Surco de Urumaco el Canal Falconiano estaba unido en el Mioceno inferior al sector oriental del Golfo de Venezuela hasta Paraguaná. El canal sufre el retiro de los mares hacia el noroeste en el Mioceno medio y superior y en el Alto de Dabajuro comienzan ambientes costeros que rápidamente pasan a continentales.

Península de Paraguaná

El pozo QMD-1X encontró una secuencia estratigráfica completa desde el Cretáceo hasta el Mioceno, equivalente a la del occidente y sur del Golfo de Venezuela.

En Curazao el Eoceno está representado por calizas y conglomerados.

En Bonaire, la información sísmica indica la presencia de una espesa sección sedimentaria que abarca el intervalo Paleoceno-Reciente. La Formación Soebi Blanco (Paleoceno) contiene conglomerados y calizas.

En Aruba, la unidad Aruba Lava formation y el Batolito de Aruba están cubiertos, en discordancia, por calizas casi horizontales del Eoceno.

Del Neógeno-Cuaternario, aparecen calizas de la Formación Seroe Domi. (Neógeno-Cuaternario) en las tres islas.

Mapa geológico

El Eoceno de Paraguaná está representado por la Formación Cantaure, y el Plioceno por la Formación Paraguaná. El pozo Punta Gavilán (PGN-1X, 6.674') en San Román, llegó al Basamento después de atravesar la Formación Agua Clara (Mioceno inferior).

La SUB-CUENCA OCCIDENTAL del Golfo de Venezuela presenta una situación diferente a la del sector oriental, y capas sub-horizontales del ciclo de sedimentación más somero descansan en discordancia sobre un monoclinal de fuerte buzamiento al este, en el cual se han identificado reflectores sísmicos que posiblemente representan rocas cretácicas semejantes a las encontradas en la plataforma del Lago de Maracaibo y en los pozos de la parte occidental del Alto de Dabajuro.

La península de La Guajira presenta dos provincias fisiográficas diferentes: la Alta Guajira, limitada al sur por la falla Cuiza, y la Baja Guajira que llega hasta el Sistema de Fallas de Oca. El basamento cristalino pre-Mesozoico de gneises aflora en los núcleos de las serranías de la Alta Guajira (Simarúa, Jarara, Macuira y Carpintero) con el Grupo Macuira, asignado a la napa Caucagua-El Tinaco-Yumare-Siquisique, recubierto por sedimentos mesozoicos, sin formaciones del Paleozoico. La Serranía de Cocinas, en el sur de La Guajira, contiene una espesa secuencia del Jurásico y del Cretáceo, cubierta en sus áreas bajas por sedimentos terciarios marinos, carbonáticos, productores de gas en los campos Chuchupa y Ballena.

En la plataforma de La Guajira el Mesozoico comienza con el Grupo Cojoro, de capas rojas fluviales, rocas efusivas y una invasión marina, y el Grupo Cocinas (Jurásico superior) con facies lutíticas marinas y complejos arrecifales transgresivos, para continuar con secuencias del Cretáceo superior metamorfizadas. El Grupo Cocinas comprende una unidad inferior, Formación Cheterló, y la Formación Jipi, en su sección superior. Cocinas pasa transicionalmente a la Formación Palanz (Cretáceo inferior) de capas rojas y facies calcáreas de aguas llanas. Siguen, calizas marinas de aguas someras (Formación Moina) y de aguas más profundas (Formación Yuruma) con las calizas plataformales del Grupo Cogollo.

Mapa geológico estructural

Durante el Terciario superior el Golfo de Venezuela es una región subsidente igual que la Cuenca de Maracaibo-Falcón.

En las cuencas del sector occidental de La Guajira, (Cocinetas, Buchivacoa, Portete y Baja Guajira) las capas terciarias abarcan el período Eoceno superior-Reciente, y el Basamento puede estar representado por rocas del Sistema Caribe o por volcánicas del Jurásico (Formación Cojoro) de la plataforma de La Guajira.

Los acantilados de la Formación Castilletes en la península de La Guajira, entre Castilletes y Cojoro son marinos en el Mioceno superior y litorales a continentales en el Plio-Pleistoceno, con una discordancia intermedia. Ciclos transgresivos-regresivos de un Pleistoceno antiguo demuestran avances y retrocesos de las glaciaciones cuaternarias.

Dos pozos fueron perforados en la estrecha faja venezolana de La Guajira. El pozo PGG-1 de Castilletes alcanzó el Basamento a profundidad somera, igual que el CH-1 del sector de Cojoro.

El archipiélago de Los Monjes está ubicado en el ámbito continental y dentro de la plataforma continental venezolana. Las islas se encuentran a pocos kilómetros al este de la península de La Guajira constituidas esencialmente por rocas metamórficas esquistosas del tipo anfibolitas, aunque en Los Monjes del Norte se encontraron rocas intrusivas que cortan las anfibolitas. La composición es variable entre dioritas y gabros. Las dataciones radimétricas dan una edad de 116 m.a.

Al sur, en la Barra de Maracaibo, la única isla que presenta rocas duras, granitos paleozoicos y calizas cretácicas es la isla de Toas, al sur de San Carlos.

En la Bahía El Tablazo, Maraven perforó sin éxito en 1988 el pozo TAB-1X (11.750'), con objetivos Grupo Cogollo y Formación Misoa.

La escasa profundidad del Golfo condicionó su inudación total a finales de la transgresión del Holoceno hace unos 6.000 años, y el nivel actual del comenzó a estabilizarse hace unos 4.000 años.

Mapa geológico estructural

Estructura

El margen continental del norte de la América del Sur se ubica al sur de una espesa secuencia de sedimentos del cinturón deformado del Caribe, (prominencia del Curazao) con más de 18.000 km desde el occidente colombiano hasta las cercanías de la isla de La Blanquilla. Llega a la falla de Oca en el sur y a una zona de relevo que va desde el Cañón de Los Roques hasta la Fosa de Cariaco.

El marco tectónico regional de la plataforma continental venezolana se relaciona estrechamente con el borde meridional de la placa tectónica del Caribe y sus rasgos geológicos se asocian genéticamente con movimientos transcurrentes dextrales convergentes de la placa del Caribe. La región está caracterizada por una tectónica extensiva y el desarrollo de estructuras de tracción que se desarrollaron desde el Oligo-mioceno.

Los rasgos tectónicos dominantes del margen continental de Venezuela son los plegamientos y corrimientos de rumbo este-oeste y fallas transcurrentes de dirección este-oeste y noroeste-sureste. Las estructuras han sido desplazadas dextralmente en varias áreas por otro sistema de fallas transcurrentes transversales.

Los movimientos orogenéticos del Caribe se iniciaron posiblemente en el Cretaceo y se desarrollaron desde el Eoceno medio. Manifiestan sus mayores efectos en el Eoceno superior con el levantamiento de una cordillera cuyo tramo más interesante para el norte de Venezuela es el que corresponde a las cadenas de islas de Aruba, Curazao, Bonaire, Aves de Sotavento, Los Roques, La Orchila. Esa orogenia del Caribe había comenzado a levantar en el sur un sector de Los Andes y de Perijá.

Desde el Eoceno medio la corteza caribe comienza su interacción con la placa suramericana desplazando hacia el este una placa proto-caribe y originando fallamiento transcurrente.

La colisión violenta del Eoceno corrió una serie de napas al sureste en la plataforma suramericana por el arrastre dextral de la placa del Caribe contra el continente, y fue seguida en el Oligoceno-Mioceno basal por una tectónica vertical en ambiente extensivo o transtensivo que abrió las cuencas del margen continental.

Paleogeografía

Las cuencas de la plataforma continental del norte de Colombia y Venezuela (Bajo Magdalena, Guajira, Golfo de Venezuela, Falcón-Bonaire, Tuy-Cariaco, Carúpano-Norte de Trinidad) se desarrollaron sobre la pronunciada discordancia del Eoceno medio a superior.

A partir del Mioceno inferior, el arrastre dextral de la placa Caribe se reanuda pero en forma más transpresiva y localmente transtensiva y de manera abrupta en Los Andes desde el Mioceno medio, y la sedimentación del Paleógeno en la parte norte de la plataforma continental venezolana, constituida predominantemente por turbiditas, sufrió, conjuntamente con las capas anteriores, una tectónica compresiva cuyas estructuras fueron severamente erosionadas bajo la discordancia que marca la base del Neógeno.

Las cuencas, algunas de las cuales se iniciaron con carácter restringido desde el Eoceno como cuencas marginales de hundimiento fracturadas, forman una región de subsidencia contínua excepto al norte en cercanías de las islas neerlandesas y venezolanas que permanecían muy cerca del nivel del mar. La presente configuración de las cuencas fue adquirida a partir del Oligoceno y Mioceno basal hasta el Reciente mientras la corteza oceánica caribe experimentaba el subcorrimiento hacia el sur por debajo del continente suramericano.

Algunos rasgos geológicos importantes del Golfo de Venezuela reflejan la vida de la cuenca y constituyen el punto de partida para la identificación de las estructuras que se desarrollaron en su seno.

Marco estructural

La falla de Oca, que se considera el límite sur de la Cuenca del Golfo de Venezuela, transcurrente dextral con rumbo general este-oeste, refleja la interacción de la Placa Caribe y la de Suramérica.

El límite de las placas estuvo ubicado en el sistema de fallas Oca-Chirinos en su zona de subducción hacia el sur, y se ha sugerido que esta acción ha dejado de funcionar como límite de placas hace 2 m.a., estableciéndose desde el Pleistoceno el borde principal a lo largo del fallamiento transformante que se extiende desde el Golfo de Guayaquil en el Ecuador hasta Venezuela y Trinidad en la alineación de fallamiento Boconó-San Sebastián-El Pilar.

En 1947 se realizó el estudio magnetométrico del Golfo de Venezuela, y en 1955 la información geofísica inicial de un levantamiento gravimétrico del Golfo señaló al extremo sur dos altos estructurales importantes que corresponden a la isla de Toas y al alto de Santa Cruz, y una anomalía notable en una fosa o depresión asociada a la falla de Ancón de Iturre en la bahía de El Tablazo. Estudios sísmicos de 1979 y de 1984-85 confirmaron el alto de Santa Cruz, perforado sin éxito con el pozo Santa Cruz-1. El área de El Tablazo se encontró muy deformada en el subsuelo por la acción de las fallas de Oca y de Ancón de Iturre.

En El Tablazo la interpretación sísmica definió la falla Ancón de Iturre como un ramal hacia el sureste de la falla de Oca y determinó un alto estructural a nivel de las calizas cretácicas, un domo con rumbo aproximado norte-sur ubicado dentro de un bloque encerrado por fallas inversas dextrales de dirección noroeste-sureste. El domo está cortado por fallas inversas menores paralelas y de rumbo norte-sur.

Interpretación sísmica

Cuando la placa de Suramérica fue comprimida por la placa Caribe se formó en el sector central de El Tablazo el alto estructural por el esfuerzo compresional, con fallas inversas que mueren en el Paleoceno, indicando que la estructura ya existía para ese tiempo, y posteriormente se incrementó la deformación durante el Eoceno como lo muestra la discordancia angular en la base del post-Eoceno. Resaltan dos estilos tectónicos. El más antiguo es compresivo y capas pre-cretácicas, cretácicas y paleocenas sufrieron fallamiento; las eocenas fueron plegadas sin fallamientos mayores. El estilo tectónico más reciente es tensional y pudo comenzar en el Mioceno, asociado esencialmente con la falla Ancón de Iturre, que originó un depocentro amplio cercado por fallas normales que alcanzan a veces la superficie.

El pozoTablazo-1 (TAB-1) no encontró petrolífero su objetivo primario, las calizas del Cretáceo, excelentes productoras al oeste en la alineación La Paz-Mara-El Moján.

En el borde noroeste de la cuenca de Falcón se reconoce la Plataforma de Dabajuro substratum levantado de rocas eocenas contra la cual se acuñan formaciones oligo-miocenas. Este levantamiento fue un elemento positivo durante el Oligoceno y parte del Mioceno inferior.

Entre la Plataforma de Dabajuro al oeste y el Alto de Paraguaná al este se ha postulado la presencia de una depresión, el Surco de Urumaco, que aparentemente comunicó el Canal Falconiano con el Golfo de Venezuela en el Oligo-mioceno.

Interpretación sísmica

La zona Quisiro-El Mayal, del noroccidente de Falcón recibió la prospección de Maraven con el pozo AMM-1X (Macamahaca) al sur de la falla de Oca y al norte de la falla El Mayal, y los pozos QMC-1X y QMD-1X al norte de esa zona de fallas Oca-Chirinos. AMM-1X fue perforado donde una discordancia separa un Eoceno inferior plegado y fallado de capas monoclinales falladas y de fuerte buzamiento sur, sin resultados positivo. QMC-1X que penetró 301' del Basamento en un anticlinal cretácico noreste-suroeste que cierra al norte contra dos fallas menores convergentes, tampoco encontró yacimientos de hidrocarburos. QMD-1X perforó cierres estructurales del Cretáceo y pre-Cretáceo hasta llegar a La Quinta (11.248') donde fue abandonado.

Al norte central de Falcón, cerca del Golfete de Coro, el pozo Mitare-1X (Corpoven, 9.302') fue perforado al este de la falla Sabaneta sobre un paleoalto estructural alargado en dirección noroeste-sureste, que corresponde a una irregularidad de la superficie de erosión que separa los sedimentos terciarios de rocas infrayacentes metamórficas, limitado lateralmente por una falla normal de rumbo noroeste y desplazamiento de 400'. El pozo atravesó una secuencia de sedimentos blandos del Terciario joven y pasó 4.150' de meta-areniscas y meta-conglomerados cretácicos con delgadas intercalaciones lutíticas.

Al extremo norte de Paraguaná, el pozo PGN-1X, de Punta Gavilán, cercano al cabo San Román fue perforado por Maraven hasta 6.674' investigando un anticlinal alargado de rumbo este-oeste, cercano al borde del Alto de Paraguaná, cortado en la cumbre por dos fallas normales de dirección noroeste-sureste, y que concluye al sur en la falla de Las Cumaraguas de 4.500' de desplazamiento. Fue perforado y abandonado en 1985 cuando no encontró la acumulación esperada.

En la costa oeste del Golfo, los pozos PPG-I (6.400) y AH-1, de Castilletes y Cojoro atravesaron una delgada sección sedimentaria y fueron abandonados al encontrar el Basamento.

Correlación

Petróleo

Los pozos al sur de la falla de Oca producen hidrocarburos cretácicos en las cercanías al oeste del Golfo de Venezuela, que varían desde cretácicos pesados y medianos en Mara Oeste y La Paz, livianos en Sibucara y La Concepción, condensado eoceno en La Ensenada y gas libre eoceno en Los Lanudos.

El Alto de Santa Cruz, identificado por la geofísica, fue investigado con el pozo Santa Cruz-1X (12.939') que fluyó 1,08 MMPCD de gas seco en la sección superior del Grupo Cogollo.

En el estrecho de Maracaibo, el pozo Providencia-1 (12.872') mostró un yacimiento cretácico pequeño en los perfiles eléctricos, que se consideró no comercial.

Al sur del estrecho, en la boca del Lago de Maracaibo, los pozos exploratorios más septentrionales del área de Ambrosio, fueron perforados por Lagoven sobre domos estructurales fallados prospectivos, identificados por la interpretación sísmica del levantamiento de 1979. A-160 (16.397') y A-161 (17.244'), de objetivo cretácico, encontraron gas y condensado antes de ser abandonados secos. A-159 (16.560'), completado en Lisure y Apón (Grupo Cogollo) mostró bajo potencial de producción y se recomendó su acidificación.

El estilo estructural se continúa al norte del estrecho en El Tablazo, con estructuras compresivas y fallas inversas del sistema Oca-Ancón de Iturre. La bahía, al sur del la Barra de Maracaibo, fue cubierta con 850 km de líneas sísmicas en 1984-85, que revelaron la falla de Ancón de Iturre como un ramal hacia el sureste de la falla de Oca y un cierre estructural prospectivo en el centro de la Bahía. Maraven proyectó dos perforaciones exploratorias en El Tablazo. El pozo TAB-1X (11.050') fue abandonado el 23-05-88 al no encontrar productivo su objetivo primario, las calizas del Cretáceo; la perforación del segundo pozo fue diferida.

La zona Quisiro-Mayal, del noroccidente de Falcón, fue investigada por Maraven con el pozo AMM-1X (Macamahaca, 11.555') entre las fallas Oca-Chirinos y El Mayal, y con los pozos QMC-1X (14.369') y QMD-1X (11.301') al norte de Oca-Chirinos.

Cerca del Golfo de Coro se estudió el área plegada y fallada del norte central de Falcón con el pozo Mitare-1X (Corpoven 4.555'), en 1981. Una cuarcita de gran dureza no permitió llegar a la profundidad programada de 11.020'.

La perforación en El Tablazo y en Quisiro-Mayal mostró la continuidad al este del sistema de fallas de Oca, con estructuras asociadas, y la investigación sismográfica del área de Mitare señaló anticlinales fallados prospectivos al sur del Golfete de Coro, que llevaron a la prospección con el pozo exploratorio.

Al extremo septentrional de Paraguana, el pozo PGN-1 de Punta Gavilán, fue perforado hasta 6.674' en 1985 sobre la cumbre de un anticlinal identificado por el sismógrafo dentro de una región de estructuras y fallas normales al norte del Alto de Paraguaná y al sur de Aruba, sin encontrar hidrocarburos. El pozo original, San Román-1X, se incendió en 1983 cuando encontró gas a los 552'.

Al oeste del Golfo, los pozos PPG-1 de Castilletes y AH-1 de Cojoro encontraron una sección corta terciaria y cretácica, y fueron abandonados al tocar el basamento cerca de 6.400'.

Toda la perforación de favorables estructuras y de intenso fallamiento en los bordes del Golfo dirigen la atención hacia las áreas cubiertas por las aguas, región confirmada por el sismógrafo como altamente prospectiva desde el análisis estructural.

Por otro lado, dentro de los límites deterrninados por los pozos El Callao-1 y Caimán-1, en Paraguaná y Punta de Palmas, y por los pozos PPG-1 y AH-1, de Castillete y Cojoro, se determina la gran extensión de la cuenca sedimentaria, donde la correlación entre La Paz-Mara, El Tablazo y Quisiro-El Mayal ha confirmado la interpretación sismográfica de una espesa secuencia cretácica y terciaria que se extiende uniformemente de un extremo al otro del sur del Golfo, ratificando la existencia de una estratigrafía de excelentes rocas-madre y rocas-yacimiento y precisando el Golfo como un objetivo importante si se logra conjugar las estructuras sísmicas con las características petrofísicas de arenas terciarias permeables o calizas cretácicas fracturadas por el severo fallamiento que señala el sismógrafo.

En conclusión, el Golfo reune las condiciones estructurales y estratigráficas regionales más indicadas por la prospección prospectiva de trampas locales y la ubicación de localizaciones exploratorias para la prueba con el taladro de tan atractiva porción de la plataforma continental venezolana.

Actualmente se adelanta la investigación con sísmica moderna de la región que ocupa el área sur de El Tablazo y el norte del Lago de Maracaibo, que se espera contribuya a aclarar la estructura geológica al sur del estrecho de Maracaibo donde, en Junio de 1997, ha sido asignado el campo Ambrosio (al extremo noroeste del campo Urdaneta) a la Phillips Petroleum Company, bajo convenio operativo con Lagoven.

La Refinería de Amuay, inaugurada en 1950 y operada por Lagoven S.A., está situada al oeste de la Península de Paraguaná. Dispone de un puerto natural que da al Golfo de Venezuela. Es el centro refinador de mayor capacidad en el país. Tiene una elevada capacidad de procesamiento de crudos (635 MBDO); modernas unidades de conversión profunda y gran flexibilidad operacional.

La Refinería de Cardón, construida en 1949 y operada por Maraven S.A., está ubicada en el suroeste de Paraguaná, y es la segunda refinería en capacidad de procesamiento (300 MBDO) y la primera en variedad de productos en Venezuela. En 1938 el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos realizó en Pittsburgh el primer modelo físico del Lago de Maracaibo y se inició el dragado hasta seis metros de la Barra de Maracaibo, que permitiría la salida de los buques petroleros que cada día se construían con capacidad mayor y requerían un calado más profundo. En 1954 entró en operación el Canal actual que continuamente es dragado en una extensión de 100,6 km de longitud, anchura de 245 metros y profundidad de 13,5 metros.

© Ramón Almarza, 1998

Enviar Comentarios | Campos Petrolíferos de Venezuela
Código Geológico de Venezuela

© PDVSA-Intevep, 1997