A principios de los años 80, al reducirse la demanda mundial de petróleo como reacción a los altos precios prevalecientes, la cesta de crudos y productos venezolanos promedió unos 30 dólares por barril (en dólares de hoy estaríamos hablando de un promedio de 75 por barril).
En esas circunstancias y en un esfuerzo por estabilizar el mercado, la OPEP empezó a implantar su sistema de cuotas y PDVSA, de su lado, aprovechó la oportunidad para iniciar su política de Internacionalización, es decir, el programa de adquisición de refinerías y otras instalaciones en el exterior supuestamente motivado por la necesidad de asegurar mercados para el petróleo venezolano.
Como producto de este proceso PDVSA adquirió, total o parcialmente, 23 refinerías y 3 terminales de almacenamiento en 8 países del mundo, lo cual representó un gasto exhorbitante de 6,5 millardos de dólares.constituyó un mecanismo de evasión fiscal e importación de costos, oculto tras una complicada maraña de empresas radicadas fuera del país a través de
De acuerdo con investigadores como Juan Carlos Boué,autor del libro "La Internacionalización de PDVSA, una costosa ilusión", el programa en cuestión las cuales se filtraban las divisas que debían entrar a las arcas públicas venezolanas y no quedarse en el exterior, como en efecto sucedió.